Las personas, las familias y también las congregaciones pueden resignarse a un destino. Pero hay un desafío de parte del Señor: miremos hacia adelante un destino distinto.
Cambiemos nuestro destino de fracaso por uno de victoria. Cambiemos nuestro destino “chato” por uno brillante. ¡Dios quiere dar un futuro a aquellos que no lo teníamos! Lo imposible se hará posible, tal como lo afirmó el Señor Jesús: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.


Deja una respuesta