por Pablo Sparta – Dictado en retiro «Los Cocos» el lunes 13/10/2025
Pablo escribe a Tesalónica y, como solía hacer, dirigió la mirada de la Iglesia hacia un futuro que no se debe ignorar:
«Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza.» 1 Tesalonicenses 4:13
Pablo alienta la visión escatológica, invita a mirar hacia el futuro y conocer lo que Dios reveló dado que eso nos llenará de esperanza. Explica que en el futuro de la Iglesia, cada cristiano será resucitado (o revestido si aún vive) y que viviremos una eternidad con un nuevo cuerpo junto a los hermanos y al mismísimo Jesús (1 Tesalonicenses 4:14-17). Estas revelaciones del futuro debemos compartirlas unos con otros para darnos ánimo: «Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.» (vs. 18).
En el capítulo siguiente de Tesalonicenses, Pablo dice que el Señor vendrá «como ladrón en la noche» sobre todo para los no cristianos que estarán distraídos con las promesas del mundo material. Pero no debería ser tan sorpresiva la segunda venida para los creyentes:
«Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un ladrón.» 1 Tesalonicenses 5:4
Nosotros somos llamados a estar alertas, a no dormirnos, a estar en nuestro sano juicio esperando el regreso del Señor. Con fe, amor y parados en nuestra salvación, debemos animarnos y edificarnos unos a otros (1 Tesalonicenses 5:6-11).
A continuación presentaremos la palabra «La gran historia de Dios» que nos lleva desde el Edén (el jardín) hasta la Ciudad Santa donde habitaremos para siempre con el Señor, de manera de animarnos, alentarnos, edificarnos y estar alerta en éstos, los últimos tiempos. Lo presentaremos en tres formatos:
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Texto completo
La Gran Historia de Dios
La Biblia es el único libro que cuenta la verdadera historia completa del universo, incluyendo el inicio, desarrollo y final de toda la creación.
La manera de entender el mensaje de la Biblia es tener claro todo el relato bíblico, y no solo una parte. Seguramente habrán visto “Avengers: Endgame”, ya que fue una de las películas más taquilleras de los últimos tiempos. ¿Cuál tu escena favorita o cual es la más importante? ¿Cuando el capitán América está recibiendo una paliza, y de repente se abren los portales y todos los héroes se unen la batalla? ¿Cuando el capitán América puede levantar el martillo de Thor? ¿Cuando muere la viuda Negra, para poder obtener una de las gemas del infinito? ¿O cuando muere Ironman? Seguro que estas escenas son importantes para la trama, pero no ves la película entera y sólo te quedás con ese “recorte”, ese pedacito carecerá de sentido. ¡La diversión está en ver la película entera… y el mensaje de Dios está en conocer la historia completa de la Biblia!
Vamos a recorrer la historia completa de la Biblia y veamos como nos va.
1. Adán: Dios inicia todo
Dios quiere tener relación con nosotros, por eso crea un universo entero y a nosotros mismos. Nos hace con altas capacidades e increíblemente parecidos a El (a imagen y semejanza), de manera que podamos relacionarnos con El en forma profunda, amorosa y voluntaria. La entrada del pecado estaba dentro de las posibilidades, ya que hizo al ser humano con el atributo de libertad y autodeterminación. Pero esa traición no extingue el deseo de Dios de tener relación con las personas.
2. Abraham: Dios elige amigos
El Señor elige el tipo de persona con las que se quiere relacionar: gente de fe, que lo ama de verdad. Y le hace fabulosas promesas: te bendeciré y serás bendición, te daré descendencia como las arenas de la mar…
3. Jacob/Israel: Dios quiere un pueblo
Dios no se conforma con unas pocas personas, quiere todo un pueblo para amar y ser amado. Jacob se encuentra con Dios, se transforma en Israel, el padre de las tribus en las que dividiría el pueblo que tomaría su mismo nombre. Y otra vez le da promesas de bendición.
4. Moisés: Dios nos da Su Palabra
A partir de Moisés, el Señor eleva la calidad de relación dándonos los “primeros fascículos” de la Biblia. Y esos fascículos contienen maravillosas promesas para Su Pueblo Israel.
5. David: Dios permanece fiel
David no fue el primer rey, pero fue el rey más querido, más representativo y más cercano a los que Dios quería. En este período el Señor permaneció fiel a todas las promesas que había hecho a todos los anteriores, aún cuando los reyes y el pueblo fueron infieles. La Biblia incorporó nuevos libros y se preparó un templo donde encontrarse con Dios. Incluso el Señor les hizo nuevas promesas, la mejor de todas ellas fue la promesa de un gran rey que iba a venir, que sería descendiente de David y que reinaría para siempre (si, hablaba de Jesucristo).
6. Jesús: Dios inaugura una nueva época
Jesús es el elegido, el prometido desde la antigüedad. Todo el que se arrepiente y cree en El, forma parte de un nuevo y poderoso pueblo al cual llamamos “Iglesia”. Ese pueblo puede estar conformado por gente de todo pueblo y nación, no solo judíos. ¡Y también tiene poderosas promesas!
Aquí vamos a hacernos una pregunta. ¿Qué pasa con los judíos, aquellos que Dios eligió y les hizo tantas promesas en la antigüedad? Si Dios cumple sus promesas, los judíos tienen que ser súper bendecidos, aún cuando no tengan las nuevas bendiciones que trajo Jesús. Es como que hay tres niveles de bendición, según quién soy:
- Soy judío: tengo todas las bendiciones prometidas a Abraham, Moisés, David y en general, todo lo dicho para Israel en el Antiguo Testamento: tierra, nación, preeminencia sobre las otras naciones, reino sobre todos los pueblos, prosperidad, cuidado, vida eterna.
- Soy cristiano: tengo todas las bendiciones que promete Jesús y el Nuevo Testamento, incluyendo la vida eterna, la ayuda del Espíritu Santo, ser parte de la Iglesia, el cuidado de Dios, etc.
- Soy judío cristiano: ¡es el mejor estado, ya que tengo todas las promesas hechas a los judíos y todas las bendiciones de ser cristiano! Es ser verdaderamente privilegiado, un ciudadano de primera.
Un razonamiento lógico, sin evaluar nada más, nos haría pensar de ésta manera… como que Dios tiene un amor dividido entre Israel por un lado y la Iglesia por otro. Pero veamos qué dice la Biblia:
Un solo pueblo
ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo
Efesios 2:12-14 NVI
Cristo forma un sólo pueblo con todos los creyentes. Los que antes, por no ser judíos, no teníamos conocimiento de Dios, ahora en Cristo somos acercados al Señor. Y juntos, tanto no judíos como judíos formamos parte de la Iglesia, el pueblo de Dios. Antes las promesas hechas a Israel no eran nuestras (éramos ajenos a los pactos de la promesa) pero ahora, gracias a Cristo, las promesas de Israel también son nuestras.
¿Soy judío?
No todos los que descienden de Israel son israelitas, ni todos los que descienden de Abraham son hijo de Dios. Un judío verdadero no es judío solo por su ascendencia étnica, por sus cromosomas.
no todos los que descienden de Israel son Israel. Tampoco por ser descendientes de Abraham son todos hijos suyos. Al contrario: «Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac». En otras palabras, los hijos de Dios no son los descendientes naturales; más bien, se considera descendencia de Abraham a los hijos de la promesa.
Romanos 9:6-8 NVI
Así que no se pertenece al pueblo de Dios Israel por el ADN.
Tampoco se es judío por el cumplimiento de la ley en todos sus ritos, ni la circuncisión ni en ningún otro cumplimiento:
Lo exterior no hace a nadie judío ni consiste la circuncisión en una señal en el cuerpo. El verdadero judío lo es interiormente; y la circuncisión es la del corazón, la que realiza el Espíritu, no el mandamiento escrito. Al que es judío así, lo alaba Dios y no la gente.
Romanos 2:28-29
Así que, los verdaderos “judío” (israelitas, hijos de Dios) son todos los que creen en la promesa de Dios, en Jesús, los que tuvieron una transformación interior “que realiza el Espíritu”.
Por lo tanto, sepan que los verdaderos hijos de Abraham son aquellos que viven por la fe.
Gálatas 3:7 NVI
Porque la circuncisión somos nosotros, los que por medio del Espíritu de Dios adoramos, nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en esfuerzos humanos.
Filipenses 3:3 NVI
¡Los judíos verdaderos somos nosotros! Y, cabe aclarar, no hace falta que hagamos ninguno de los rituales del Antiguo Testamento, porque esos rituales eran un símbolo (figura y sombra de las cosas celestiales1) de lo que iba a venir: la fe en Jesucristo.
Y por eso, todas las promesas para Israel son para nosotros porque “Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo.” (2 Corintios 2:20). Todos los creyentes somos partícipes de la misma herencia de bendición:
Es decir, que los no judíos son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio.
Efesios 3:6 NVI
No hay dos futuros
Esta maravillosa revelación nos muestra que no hay dos futuros para dos pueblos, hay un solo futuro para un solo pueblo de Dios, Su Iglesia… también llamada Israel en el Antiguo Testamento.
Ya podemos seguir con nuestra historia bíblica avanzando hacia el futuro, donde la única distinción que veremos es entre creyentes y no creyentes, justificados y no justificados.
Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros, como separa el pastor las ovejas de las cabras.
Mateo 25: 32 NVI
Según las palabra de Jesús, hay dos destinos eternos: el castigo eterno para los que no creyeron en Cristo y la vida eterna para los que creyeron y atendieron al Señor y sus cosas.
7. Los primeros discípulos: Espíritu y Palabra
Dios, a través de Cristo, revela toda la verdad que necesitamos saber para vivir el reino de Dios. Se termina la Biblia, y tenemos la Palabra completa que nos revela aún el futuro. Es derramado el Espíritu, quien nos capacita para vivir conforme al reino de los cielos.
8. La Iglesia: el reino de Dios en la tierra
Ahora estamos viviendo un tiempo muy particular conocido como “el ya y todavía no”. Es decir, ya vivimos el reino de Dios en la tierra, pero todavía no lo vivimos (completamente). Vino ya lo perfecto, pero todavía esta lo imperfecto. Comenzó el futuro, pero todavía persiste el pasado con su pecado y sus problemas. En medio de la oscuridad, la Iglesia es un faro de luz para todos, es la representación de Cristo en la tierra. ¡Vivimos tiempos muy emocionantes!
9. Señales cerca del fin: tiempos decisivos
La Biblia nos habla de señales que ocurrirán como consecuencia del pecado creciente y de los juicios de Dios: guerra, escasez, desastres, muerte, persecución de la Iglesia. Son tanto advertencias para los que no creen como señales de ánimo para los que creen.
La gente no creyente y los gobiernos ser harán cada vez más anti-cristianos, incluso se vaticina un gobierno único mundial para regir a toda la tierra con valores anticristianos.
También se profetiza para estos tiempos que la Iglesia tendrá un rol valiente, glorioso y poderoso.
10. Jesús otra vez: victoria final
El regreso de Jesucristo será en victoria. Ya no en un pequeño pueblo naciendo en forma anónima como un bebé, sino como un rey poderoso al que todos verán. Vencerá a todos sus adversarios, terminará con toda oposición y tomará a Su pueblo para El.
Es en este momento donde resucitarán todos los muertos, y los creyentes tendremos un cuerpo incorruptible como el del mismo Jesús.
11. El juicio final: la verdad sale a la luz
Está establecido un día “un día en que juzgará al mundo con justicia” (Hechos 17:31). Es en este evento donde “Él sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón” (1 Corintios 4:5). Este es el gran juicio del trono blanco, donde todos son juzgados. Para los no creyentes, se ratifica la condena que ya tienen por no tener a Cristo: el lago de fuego (Apocalipsis 20:15). Para los creyentes, el dictamen será la absolución total de toda acusación, el premio por las buenas obras en Cristo y el ingreso a la vida eterna en el reino de los cielos.
12. El Reino: Dios con Su pueblo
El estado final para el creyente es la vida plena con el Señor. El pasaje de Apocalipsis 21:3-5 describe un poco este estado de goce sin igual:
“Él habitará en medio de ellos y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte ni llanto, tampoco lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir».El que estaba sentado en el trono dijo: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!».”
La parábola de los talentos lo describe como un tiempo de gozo y también de una mayor responsabilidad en la obra de Dios (sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré2), lo cual nos abre todo un panorama sobre las actividades en al eternidad.
Conclusión
Esta gran historia, aunque resumida, nos pinta a un Dios que nos ama y que desea tener relación con Su pueblo. Nos hizo altamente capaces para poder tener alguien con un nivel que le permita relacionarse. Nos dio todo lo necesario para poder ser independientes y aún así elegir estar con El.
Esto nos llama a apreciar la relación con el Señor y estar todo lo cerca que podamos estar de Nuestro Padre.
Por otro lado, al ver todos los esfuerzos que Dios hace para formar un pueblo y aún teniendo en cuenta que el está retrasando su venida “porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan” (2 Pedro 3:9 NVI), amemos a la gente y hagamos todo lo posible para que se encuentre con Jesús.
1Hebreos 8:5 RVR60
2Mateo 25:21 NVI


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