La pascua conmemora el episodio central del cristianismo: la muerte y resurrección del Jesucristo. La gran injusticia de la muerte de un justo y la locura de la resurrección son fundamentales en la doctrina cristiana pues abren las puertas a la gracia de Dios para el mundo perdido.

En esta serie de cuatro capítulos abordaremos los siguientes temas: cena del Señor y vida abundante; la muerte como castigo del pecado; el impacto de la resurrección en nuestra vida presente y futura; la misión cristiana.

1. La última cena

Jesús celebró su última Pascua. Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, y les dijo: «Tomen, coman; esto es mi cuerpo.»
Comer de Cristo es creer en él, estar con él, participar de los beneficios de la cruz. El es el pan de vida y quiere darnos una vida abundante. Todos los días hay que alimentarse de él para estar fuerte y vivo.

2. Pasión y muerte

La muerte de Jesús fue una total injusticia. A primera vista pareciera que la misión del Hijo de Dios a la tierra fue un fracaso, y que los ganadores fueron sus enemigos. Sin embargo, la muerte de Jesucristo en la cruz era parte de un plan antiquísimo y tenía una finalidad muy importante.

3. Resurrección

«No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo.» Mateo 28:6
La resurrección de Jesucristo es un hecho asombroso. Si bien puede ser difícil de creer para algunos, es una realidad histórica que nos muestra la grandeza y el poder de nuestro Dios.

4. La gran comisión

A diferencia de otros que han vuelto a la vida (como Lázaro y otros), la resurrección de Jesús fue especial, única, ya que nunca más volvió a morir. Luego de haber resucitado, los discípulos vieron con sus propios ojos como ascendía a los cielos mientras los bendecía. En la lección de hoy veremos qué hace Jesús ahora, qué hará después y nos enfocaremos las últimas indicaciones que les dejó a sus discípulos -y por ende también a nosotros- antes de ascender.


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